Es la pregunta que más nos hacen los autónomos que crecen. La respuesta corta: depende de tu beneficio, no de lo que facturas. La larga necesita números, y aquí te contamos cuáles miramos.
Cómo tributa cada uno
Como autónomo, tu beneficio tributa en el IRPF, que es progresivo: cuanto más ganas, mayor es el porcentaje que pagas por la parte alta.
Una sociedad paga el Impuesto de Sociedades sobre su beneficio, con un tipo fijo: el general es del 25 %, y es más bajo para empresas pequeñas y de nueva creación. Lo que tú cobras de la sociedad (sueldo o dividendos) tributa después en tu IRPF.
Lo que añade una sociedad
- Constitución: notaría, registro y gestión inicial.
- Contabilidad completa según el Plan General Contable y depósito de cuentas anuales.
- Cuota de autónomo societario, que suele ser algo más alta.
- Más obligaciones formales: libro de actas, Impuesto de Sociedades, cuentas en el Registro Mercantil.
Cuándo suele compensar
Como referencia, a partir de unos 40.000 a 50.000 € de beneficio al año merece la pena hacer los números. También influyen otras cosas:
- Si vas a reinvertir buena parte del beneficio en el negocio, la sociedad suele salir mejor.
- Si necesitas limitar tu responsabilidad ante deudas del negocio.
- Si vas a tener socios o quieres dar entrada a un inversor.
- Si tus clientes o licitaciones piden trabajar con una sociedad.
Cómo lo estudiamos
En la primera consulta comparamos tu último ejercicio en los dos escenarios: impuestos, cuotas y costes de gestión. Si el cambio compensa, te decimos cuándo hacerlo (normalmente a principio de año) y lo tramitamos en unas tres semanas.
Artículo de ejemplo de un negocio ficticio. Las cifras son orientativas y cada caso necesita su propio cálculo.


